lunes, 27 de noviembre de 2017

400 km más

Te regalé 400 km, quiero contarte. No solo eso. Te regalé mil miradas por la ventanilla. Te regalé la vianda del viaje, y las migajas capaz también. Te regalé alguna ceniza de cigarrillo a medio fumar, y alguna canción en la ruta. Alguna charla con desatención también te llevaste.
Te regalé 5 horas y un par de neuronas. No sabría bien por qué, no sabría bien en qué instante entraste en el casino, y le jugaste en la ruleta al negro el 8 sin querer apostar. Le pusiste un pleno a las dudas y ganaste. Te materializaste en una canción susurrada al horizonte.
Un par de deseos al mar.
Algunos mensajes por celular te ganaste.
Seamos honestos, morocha. Me los robaste. De la nada. Tan rápida como desobediente. Tan imprevista como inoportuna. No lo intentaste pedir, no lo quisiste pedir. No lo quisiste jugar y aún así ganaste.
Leo y releo estas líneas y me parece estar hablando de otra percepción, de otro momento, de otro viaje. De otro par de ojos negros. Pero este viaje si que valió viajarlo. Esos ojos si que se dejan mirar. Más inconscientes que otros, más genuinos. O quizá sea solo momentánea pero el corazón no percibe. Acá hay otra cosa. Encerraste al gato.
Saliste del boulevard de los sueños y eso es un problema. Los sueños que nunca te soñé. Los que, increíblemente, no me pudiste robar. Todavía. Esperemos mantener el invicto.
No sé que vas a hacer con el paquete del alfajor que me robaste. No sé que vas a hacer con la arena que con un par de palabras inocentes y por sobre todo inconscientes, me dejaste en el pelo.
No sé a dónde vas a ir y a dónde voy a ir y eso es lo que más me gusta de esta historia. Que me vas a poder robar muchos otros kilómetros, pero sin sentido ni mucho menos dirección. Porque así sos vos.
Con lo único que puedo concluir es contar que llamé a la policía y te denuncié. Denuncié lo que me habías hecho. Me mandaron a los bomberos, que con su agua de ducha me sacaron la arena que me habías dejado en el pelo. Apagaron el incendio.
Así que ya estoy a salvo de tus trucos otra vez. Por ahora.
Tendré que andar con cuidado de vos de ahora en adelante. Tengo miedo de que con tanta patrulla a raíz de mis denuncias, no me vuelvas a robar.

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